Esa parecer ser la idea del candidato Republicano al sostener públicamente un compromiso de no asistir al debate, a menos que se llegue a un acuerdo sobre el rescate de 700.000 millones de dólares de la industria financiera.
Todo es bastante dudoso sobre la estrategia de McCain, profundizándose el jueves a última hora, cuando las charlas se estancaron en Washington, por presiones sospechosamente del lado Republicano.
Los partidarios del debate han dicho que la función debe continuar. Obama dijo que estará en Misisipi si McCain va o no. Pero se necesitan dos para discutir, y sin McCain no hay debate.
El candidato republicano a suceder a Bush fue el primero en proponer la reunión, incluso canceló todos sus actos de campaña para volver a Washington para buscar una solución, pero según diversos demócratas su participación en el encuentro fue cuando menos escasa.
Christopher Dodd, presidente del comité bancario del Senado, se mostró visiblemente enojado y calificó el encuentro de "teatro" y "oportunidad para la fotografía de John McCain". "No estoy seguro de qué dijo (McCain) en la reunión, no sé qué opina en todo esto, con toda honestidad", agregó Dodd. El representante demócrata Steny Hoyer aseguró que McCain "habló brevemente".
El senador por Arizona rechazó haber buscado protagonismo con la reunión en la Casa Blanca y afirmó haber cumplido con su deber en una entrevista posterior con la cadena de televisión MSNBC. "Es lo que necesito hacer por mi país, y si eso me daña políticamente, con gusto asumiré la penalización".
Obama dijo que la decisión de McCain de regresar a Washington y participar en las negociaciones del plan de rescate había inyectado una amarga dosis de política presidencial en las discusiones.
"No es necesariamente tan útil como debería ser", dijo a periodistas después de una reunión en la Casa Blanca. "Hubo muchas miradas, atención, existe el potencial de figurar o de sospechas", agregó.
Obama dijo que la decisión de McCain de regresar a Washington y participar en las negociaciones del plan de rescate había inyectado una amarga dosis de política presidencial en las discusiones.
"No es necesariamente tan útil como debería ser", dijo a periodistas después de una reunión en la Casa Blanca. "Hubo muchas miradas, atención, existe el potencial de figurar o de sospechas", agregó.
La posible inasistencia de McCain incomodó a los organizadores de la Comisión Nacional de Debates, a los anfitriones de la Universidad de Misisipi, que gastó unos 5 millones de dólares en el evento, y a los 3.000 periodistas que viajaron a Oxford para cubrirlo.
Todo apunta a que McCain quiere eludir a toda costa el primer debate, pero esta claro que el costo político de su decisión podría sentenciar definitivamente sus esperanzas de llegar a la Casa Blanca.











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